martes, 28 de abril de 2015

Los Hijos

Tanto por qué agradecer.
Mientras llega la gente
a este magnífico auditorio
que luce un escenario en
donde abundan las maderas.
Entretanto, un piano humilde y mudo
con su banqueta y su atril me acompañan.
Un fondo de siete kabalísticos cortinados de color marrón
de terciopelo se deja acariciar, como cuando mi gata
me cede su cabeza, por la luz teatral que ilumina el escenario.
Y yo aquí. Sentada en una cómoda butaca color ocre,
pensando en mis hijos.
Hay una linda música de fondo.
Suena a jazz y bossanova.
Puedo distinguir al piano, al bajo y a la batería.
Sin lugar a dudas es un trío.
Como lo somos mis hijos y yo.
Me pregunto si no fuera por mi historia,
si podría compenetrarme con esta música
y ponerme a escribir. Y la respuesta es no.
El trío viene al rescate de una infancia sufrida.
La música tiene el poder prismático de descomponer el pasado,
colorear el presente, germen de luz para el futuro.
Y aquí, esperando, con mis hijos en el alma, en la mente y en la música.

Cynthia Grinfeld

viernes, 24 de abril de 2015

Aprender a leer de forma literaria


El último barómetro publicado por el Centro de Investigación Sociológica (CIS) en diciembre de 2014 revela que el 54’6% de españoles no lee nunca o casi nunca, lo que confirma una opinión bastante extendida sobre el nivel cultural de nuestro país. En concreto, cada español lee 8,6 libros al año, muy por debajo de la media europea, y muy lejos de Finlandia, cuyos habitantes leen 47 libros al año. El problema es que esa tendencia no tiende a mejorar, sino más bien todo lo contrario.
En el artículo aparecido hace un mes en este mismo blog, ya apuntábamos algunas de las causas que explican este declive. Y hacíamos referencia al proyecto que los editores han presentado al Gobierno para fomentar la lectura y mejorar la comprensión lectora de nuestros estudiantes. Y es que el asunto es preocupante. Según el informe PISA, dado a conocer el 3 de diciembre de 2014 para evaluar la competencia de los alumnos de 15 años en los países de la OCDE, España ocupa la posición 20 en “comprensión lectora”, de los 23 que forman parte de dicha organización:
El análisis del cuadro anterior permite además obtener alguna otra consecuencia. Se aprecia una cierta correlación entre el índice de “comprensión lectora” y el nivel de desarrollo económico de una sociedad. ¿Nos permite eso afirmar que el bienestar material de un país es proporcional a su educación literaria? Cada cual discurrirá a su gusto, pero seguro que la mayoría de nuestros políticos no lo reconocerán nunca.
Claro que conviene matizar el concepto: “Por enseñar literatura se ha entendido tradicionalmente la transmisión de conocimientos sobre un conjunto de autores y obras considerados como un patrimonio nacional y, junto a ello, el adiestramiento en determinados métodos de análisis y comentario de textos. En cambio, la expresión educación literaria se refiere a la enseñanza y al aprendizaje de las habilidades y destrezas necesarias para leer de forma competente los textos literarios”.
La enseñanza de la literatura aún arrastra el peso de una concepción tradicional que se limita a la aprehensión memorística de los autores, de sus obras, y de los textos más renombrados, pero no ha servido para desarrollar una formación cultural plena del individuo. Es preciso renovar el procedimiento didáctico para que los alumnos aprendan a “interpretar, valorar y apreciar las creaciones de signo estético-literario”.
Este renacimiento pedagógico supone la reconversión de todo el colectivo de profesores de literatura, todavía hoy anclados en los viejos modelos. Por eso, su implantación no será inmediata, lo que servirá también para adoctrinar a los padres, ya que la lectura en casa es uno de sus pilares. Y habrá de aplicarse desde la infancia del niño en la primera enseñanza, para afianzar el aprendizaje en la segunda y consumar la educación en la Universidad.
El objetivo es aprender a leer de forma literaria, adquirir desde joven una educación que enseñe a los jóvenes a disfrutar con la lectura de obras de una cierta complejidad, sin lo cual muchos textos de valor dejarán de estar a nuestro alcance, como pasa ya con amplia parte de la literatura griega y latina. Eso sin contar con el empeño que los diferentes organismos educativos ponen para arrinconar asignaturas de tanta raigambre humanística como la filosofía y el latín. Porque el futuro está en el pasado. Eso, al menos, es lo que dicen los académicos, escritores y editores. Hay que leer a Cervantes, a Baroja, a Emilia Pardo Bazán, para así entender mejor la literatura que se hace hoy en día.
Steiner en el capítulo titulado “El lector infrecuente”, de su libro de ensayos Pasión intacta, defiende la memoria como un factor fundamental en el acto clásico de leer. Cuando leemos un texto, mediante la analogía lectora podemos justificar un precedente recordado con exactitud. A su vez, constatar en la obra de tal escritor huellas de otro autor anterior es un enorme deleite para el lector porque, en ese momento, se da cuenta de que la literatura se alimenta de literatura. Para eso necesitamos la memoria, cuya atrofia, desgraciadamente, es un rasgo específico de la educación y la cultura de la mitad del siglo XX en adelante.
Para llegar a ser un lector al estilo de Steiner, es imprescindible leer mucho. Y leer cuesta trabajo. En palabras de Borges, es incluso más complejo que escribir: “Los grandes lectores son más escasos que los grandes escritores”. Y es que una de las vías para acercarse a la lectura es la escritura. Es ésta la línea que explora Panamá y otros países latinoamericanos desde hace unos años: “Invitar a que sus escolares y padres de familia escriban cuentos o poemas”. Busca que el único texto obligatorio sea el propio, para así generar curiosidad lo que escribe el de al lado y crear una cadena de lecturas y recomendaciones.
Hay que inculcar modos de leer literariamente los textos, esforzarse por desentumecer los músculos de la memoria de los alumnos para obtener lectores con un nivel medio alto en competencia literaria. Si el sistema educativo hace dejación de ésta su responsabilidad estará permitiendo que se establezca un modo de leer cada vez más alejado de un acto lector creativo. Será responsable de la existencia de ese tipo de lector esencialmente “bestselleriano”.
Esta formación literaria tiene que enseñar al alumno el valor de las obras leídas. Debe hacerle entender que disfrutar sólo del argumento, del contenido, es renunciar a disfrutar de la forma como un contenido preciso y precioso. En definitiva, es renunciar a su poder cognitivo, lingüístico, metafórico y a su originalidad respecto a la tradición. Lo que nos vuelve a recordar el aforismo de antes: El futuro está en el pasado.
En este sentido, también habría que dar un toque de atención a la crítica literaria. Ella es la que, en muchos casos, alimenta un modelo de literatura y un modelo de lector muy concreto. El crítico, a la hora de comentar una obra, tendría que ser el primero en delimitar dónde se encuentra lo literario, qué novelas lo alcanzan y cuáles son meros mecanismos placenteros narrativos. Hoy en día la mayoría de los lectores entienden el libro pero no saben interpretarlo; les faltan herramientas, estrategias que les den esa posibilidad. Y así nos va, claro.

miércoles, 15 de abril de 2015

THE REAL PROBLEM IS ONLY 1

What if I say that life is cruel? Life is also unfair, sad and many other negative descriptions too...
You might say that I am a crazy girl.
What if I say that life is full of love, peace, friendship and another kind of adjectives?
You'll probably say "yes, she is totally crazy..."
I really think that life is a mix, a great combination of things and feelings...
But I realised that a high amount of people can only see the dark side of life. Not because of depression but because of our human being condition.
I always hear people talking about problems, complaints and anger.
I seldom hear a nice conversation on the subway. Why? I don't know but I think is because it is easier to adopt the role of the victim. Not to do nothing but to stay inactive. Oh! Life is cruel with me! No!! You are cruel with yourself; you only have one problem....
You only live ONCE!
If you have a real problem (not a cloudy day) find a solution or at least take a risk, make a little change to start "The change". And also if you have a big trouble, take your time and see deeply to rescue some learning of that situation.
We all have one real problem...  We only have one life, only one chance to be HAPPY....




My name is Dalma Gonzalez and I am a Speech Therapist. I wrote these lines inside my car a Sunday afternoon, after watching a couple of movies. March 29th 2015.

domingo, 15 de marzo de 2015

"Encuentros" por Silvia Fandiño

Los encuentros se producen más allá de las voluntades, de sus fisonomías, creencias, pensamientos, oficios o quehaceres.
Los encuentros acontecen. Se dan en un instante, y tal vez puedan permanecer.
En muchas ocasiones, no hay razones ni explicaciones a la vista.
Luego, las diferencias aparecen.

Silvia Fandiño  2.XI.2014

martes, 23 de septiembre de 2014

Melancolía en invierno por Ximena Chávez


Mirarla dolía, ella dolía.
Parecía estar dominada por cantidades de sombras asfixiantes salientes de su creación, para desmerecerse ocultando su riqueza interior.
Simulaba estar convencida y confiada en las palabras de almas pobres que se dedicaban a repetir la típica frase: "El vaso está lleno por el agua dulce, pero tu mirada es magra y sólo logras ver el vacío"
Su sonrisa tan reluciente y presente en todo momento; quién diría y pensaría que así escondía su oscuridad tan incomprensible y desconocida.
Sus pasos y acciones eran titubeantes, escoltados por la vacilación. Mujeres y hombres se preguntaban el por qué de sus actitudes, y eso los llevaba  una conclusión inverosímil. 
Sus rasgos que se veían llenos de alegría resultaban ser una máscara lo suficientemente falsa como para crear un mundo apartado de la realidad. Cuando salía de lo fantasioso, sólo lograba ver ruinas y gotas de sangre que se igualaban a las estrellas de esas melancólicas noches suyas. Sin saber qué hacer, adoptó una manera protectora y sus llantos se fueron derramando sobre sus frías mejillas; cayendo lentamente.
Se levantó y el fuerte viento erizó sus vellos. Sus suelas pisaban cruelmente las hojas que cayeron ese día de invierno, siendo pisoteadas sin piedad. Pareciera que nunca hubieran vivido en esta tierra y que nunca hubiesen cumplido función alguna. Después de haber muerto por sequía la dejaron ir sin derramar ninguna lágrima de rencor; permitiendo que el pretérito se encargue del vestigio.
De tanto pasar por las mismas calles, ella ya las veía grises...

miércoles, 9 de julio de 2014

VOLAR


El deseo de volar nos lleva de la tierra firme y cristalizada a lugares desconocidos y movedizos. Sensaciones nuevas irrumpen y nos modifican.
Disfrutar de ese vuelo con sus idas y vueltas, caídas, choques y elevaciones para continuar el aprendizaje maravilloso que nos lleva a diferenciarnos.


Silvia Fandiño

domingo, 29 de junio de 2014

Mar, palabras y Silencio por Silvia Fandiño

Se me corta la voz, se detiene la vida, el amor se esfumó, se me hace difícil seguir, pienso en el mar y siento alegría.
El resplandor de la luna que toca e ilumina las rocas desgastadas por los estampidos de las olas.

Las maravillas que se esconden en el fondo del mar; en nuestro interior.
Lo que no dejamos ver pero que aparece en algunos instantes de nuestra vida como luz o en la misteriosa oscuridad.

Las palabras y el silencio.
En la maravillosa experiencia del silencio, la serena espera aparece. Los sentidos, las sensaciones y los pensamientos brotan. La sonoridad y el colorido de las palabras se hacen presentes dejando fluir algo de todo aquello que ha surgido en esos instantes preciosos e inciertos del silencio.

Junio 29 de 2014



miércoles, 12 de diciembre de 2012



FUNDAMENTOS 

Este taller de escritura, busca que las personas puedan expresar lo que piensan y sienten. Que al mismo tiempo esta actividad sea para divertirse y aprender, conociéndose cada vez más a uno mismo. Aprender a crear aquello que nos refleje de manera bella e inteligente.

Es un espacio dedicado a estimular a las imágenes y a las ideas que cada uno tiene, para que a través de las palabras, surjan las historias y así cada persona se encuentre con el escritor que desea ser, el que lleva dentro y que quiere expresarse.

A veces se trabaja con música y con obras de arte que hacen de soporte para la aventura de indagar en nosotros mismos, en los demás y en el mundo con cada nueva creación que descubrimos.

El lenguaje no es inocente. Y en cada palabra que elegimos, hay una intención y un significado. Se trata de tomar conciencia de los mensajes que queremos transmitir  y compartir.
Todos aprendemos de todos y todos los procesos llevan tiempo; son dos de mis frases favoritas.

La imaginación debe estar activa, inquieta, como si jugara en un parque. El escritor es un observador sensible del mundo que lo rodea.

Me gusta trabajar con textos de diferentes partes del mundo. Es una forma de enriquecerse viendo otras maneras e intentando comprender lo que otros autores quieren decir. También me gusta proponer textos de diferentes épocas.
El objetivo es abrir posibilidades a través de la flexibilidad del pensamiento.

De este modo la experiencia se inscribe en cada uno, como una vivencia feliz.

Que tengas un día placentero! http://grantallercyngrin.blogspot.com.ar/


jueves, 15 de noviembre de 2012

Una Flor

..."La belleza de una flor pudo arrojar un breve destello 

de luz sobre la parte esencial 

más profunda del ser humano, su verdadera natu­raleza. 

El momento en que se reconoció por primera vez la belleza 

fue uno de los más significativos de la evolución 

de la conciencia humana. Los sentimientos de alegría y 

amor están íntimamente li­gados con ese reconocimiento. 

Sin que nos diéramos cuenta, las flo­res se 

convertirían en una forma de expresión muy elevada y sagrada 

que moraría dentro de nosotros pero que no tendría forma. 

Las flores, con su vida más efímera, etérea y 

delicada que la de las plantas de las cuales nacieron, 

se convertirían en especie de mensajeras de otro plano, 

un puente entre el mundo de las formas físicas 

y de lo informe. Su aroma no solamente era delicado y

 agradable para los sentidos, sino que traía 

una fragancia desde el plano del espíritu"...

Flor Acera Flo Acera

jueves, 16 de agosto de 2012

Escribir en el Gran Taller


En este taller, los participantes son los protagonistas. Son los creadores de la historia que quieren contar. La idea es compartir lo que cada uno quiere expresar, junto a otros que colaboran con su escucha atenta.

Este taller ofrece un espacio cálido, para que las personas lo pasen bien. Se expresen, se desahoguen y reciban lo que buscan para pulir, embellecer y completar sus ideas de manera coherente con lo que sienten y actúan.

Se proponen diferentes modos para comenzar a escribir. Lo lúdico es parte importante de la creatividad, para imaginar posibilidades y narraciones coloridas. Los paisajes sonoros que se reflejan en la lectura a voz abierta, dan un encanto a los silencios, que ofrecen quienes nos leen y escuchan.


Los invito al Gran Taller. Su consulta es muy bienvenida!
Tel: 4521 – 2373  cyngrin@yahoo.com.ar  
Blog: http://grantallercyngrin.blogspot.com

miércoles, 7 de marzo de 2012

El exámen por Roxana Kreimer

Durante media hora permanecimos en silencio. Una sombría quietud nos hermanaba. Algunos leíamos y levantábamos la vista a cada rato; otros apoyaban la cabeza entre las manos y cerraban los ojos hasta arrugar el entrecejo. Atento a las bocanadas de humo, Kantor me miró y movió los labios en silencio, como si hablase para sí mismo (al principio creí que rezaba). Cuando una silla crujía, dos o tres nos mirábamos sobresaltados. Aiello se restregaba los brazos con saña, como si estuviera a punto de ofrendar su sangre. De vez en cuando cruzaba un par de palabras con una compañera que tiritaba, pálida de miedo, mientras se estiraba infructuosamente la minifalda.
Los pasos del profesor resonaron con la firmeza del guapo que da un ponchazo al candil dejando la fiesta a oscuras. El ayudante de primera, el ayudante de segunda, el jefe de trabajos prácticos y el adjunto aparecieron unos minutos más tarde y se ubicaron a su lado.
Mi apellido -el primero de la lista- retumbó en cada rincón del aula semivacía.
Frente al profesor, tragué la pastilla de menta a medio disolver y celebré que el ayudante de segunda recordara mi nombre.
-Ha sido declarado culpable- advirtió el profesor, casi distraído.
-¿Quién? ¿Yo?- balbucié con estupor.
-Sí, usted.
-Nunca hemos hablado antes. ¿Culpable? ¿Culpable de qué?
-Ya se lo diremos después del examen. Ahora responda. ¿Nombre?
-Regnasco, Esteban Miguel- dije mientras el jefe de trabajos prácticos buscaba mi nombre en la lista.
-¿Edad?  
-Veintitrés.
-¿Ocupación?
-Estudiante.
-¿Estado civil?
-Soltero.
-¿Sano o enfermo?
-Sano...básicamente...hace poco me han detectado una hernia congénita y padezco alergias ocasionales.
-¿Sufre de los nervios, ¿no?
-No más que cualquiera.
-¿Caries?
-El año pasado...
-Déjeme examinarlo.
-...
-Bien. Ahora relájese y asocie libremente.
-Verá. No es la primera vez que rindo un examen y, sin embargo, una vez más siento esa maldita puntada en la boca del estómago...y ese sueño...a la voz de ¡Saquen una hoja! yo, que creo haber asimilado como nadie la bibliografía obligatoria, la complementaria y la complementaria de la suplementaria, yo que velé noches enteras por el regimiento de hormigas enfiladas en teóricos y apuntes, apoyo la pilot en el papel y me olvido absolutamente de todo, derrotado como si me hubiera propuesto llegar a un puerto que me estaba negado de antemano.
-¿De qué signo es usted?
-La adivinación por los signos está inspirada en la doctrina estoica de la simpatía cósmica universal: no hay seres en el universo que no estén ligados al conjunto de hechos presentes, pasados y futuros. No podemos levantar un dedo sin que su efecto se sienta en el universo todo.

-Has pecado, hijo mío. Confiesa y serás perdonado.
-Pero... usted habló de adivinos. Primero pensé en la doctrina del entusiasmo y en sus cuatro formas: la iniciación a los misterios, la inspiración poética, la exaltación amorosa y la exaltación de los profetas y de las profetisas. Luego me pareció oportuno hablarle de la primera de estas formas, la adivinación, que está emparentada con la teoría estoica sobre la simpatía cósmica universal.....
-Bien, responda: hay quien asegura que Dios no es más que aire, agua, fuego y tierra. Si esto fuera así, ¿cómo regresan las almas a la majestad divina? ¿Dónde duermen los bienaventurados hasta el día del juicio?
-La palabra de Dios altísimo ilumina el universo entero. Pero Dios no es más que un poco de hálito, y aquello que el hombre pueda imaginarse. Todo lo que vemos es Dios: el cielo, la tierra, el mar, el aire, el abismo y el infierno, todo es Dios.
-Pero si Dios no es más que un poco de hálito, si Dios es agua, aire, tierra y fuego...si Dios es todo, usted mismo podría sentirse con derecho a proclamarse Dios. Y además, ¿cómo regresarían las almas a su majestad?
-Duermen hasta el día del juicio.
-Responda a mi pregunta. ¿No regresan porque se identifican con Dios?; ¿regresan y Dios es ultramundano?; ¿existen la perdición y el castigo eterno? Tache lo que no corresponda.
-El microcosmos y el macrocosmos....
-¡No! ¡Tranquilícese y reflexione!
-Aunque el hombre y la mujer fueron los últimos en ser creados...
-¡No! ¡No responde a mi pregunta! ¡Diga: ¿cómo vuelven las almas a la majestad divina?
-Tal vez por...
-¡No! ¡Tal vez nada! ¡Escúpa el error! ¡Escúpalo!
-¿Aquí mismo?
-¡Acá no, indómito! El ayudante de segunda lo acompañará al baño.
Como aquellas pesadillas en las que las piernas no obedecen a la imperiosa necesidad de huir, amagué con responder pero permanecí en silencio (quizá ignorara lo que significa indómito).
Al volver del baño oí un rumor intermitente y sordo. Conocía bien ese murmullo. La víspera de un examen solía depararme pesadillas en las que un siniestro rumor terminaba por ensordecerme.
Frente a la mesa examinadora, inspiré hondo y me propuse responder con calma, como si conversara amablemente con un amigo.
-Acabo de ver su monografía -dijo el profesor-. Le formularé algunas preguntas para confirmar si en efecto fue usted quien la escribió. ¿Jura decir la verdad, solo la verdad y nada más que la verdad?
-Sí, juro.
-Todo lo que diga podrá ser utilizado en su contra. Si trata de ocultar algo quedará seriamente comprometido. No hay testigos. Solo tenemos su palabra. ¿Puede decirme qué día y a qué hora comenzó la redacción final del trabajo?
-El 2 de mayo a las tres de la mañana.
-¿A las tres de la madrugada?
-Sí
-¿Usted trabaja a esa hora?
-Sí, por el silencio.

-Relate con precisión lo que hizo antes de sentarse a escribir.
-¿Debo hacerlo?
-Me temo que sí.
-A eso de las nueve de la noche dormí una siesta.
-¿A las nueve de la noche?
-Sí.
-Continúe.
-Después bajé al almacén y compré algo para comer.
-¿Qué quiere decir con "algo"?
-Compré pan lactal y queso Mar del Plata.
-¿Usted conoce el porcentaje de grasa del queso Mar del Plata?
-Sí, tiene aproximadamente un treinta por ciento de grasa.
-Explíqueme cómo es que el almacen estaba abierto hasta tan tarde.
-Es un quiosko-almacén. Atiende las veinticuatro horas.
-¿Qué pasó entonces?
-Recuerdo que preparé un sandwich y conecté el contestador telefónico.
-¿Qué lo llevó a pensar que recibiría una llamada a esa hora?
-Mi mujer suele telefonear al filo de la medianoche.
-¿Y por qué no está en su casa a esa hora?
-No vivimos juntos.
-Bien, le formularé algunas preguntas para confirmar si en efecto fue usted quien escribió la monografía.
-Parece que volvimos al punto cero.
-No exactamente. Juzga usted improbable que la concepción homérica del amor contemple estrictas fronteras entre el amor físico y el amor espiritual. Desarrolle esta idea durante un minuto. En la conclusión demostrará sintéticamente cómo se vincula el tratamiento del tema elegido con otros problemas planteados en clase.
-Bien. En Homero no encontramos aún la distinción cuerpo-alma: la palabra cuerpo (soma) significa cadáver; alma (psiché) es el aliento previo a la muerte.
-En otro orden de cosas...
-Dijo que podría extenderme durante un minuto.
-Mire, ¿me va a venir a enseñar a mí que en Homero los conceptos de alma y cuerpo no están diferenciados? Usted no había nacido cuando yo ya dictaba clase en la Universidad de Buenos Aires. Responda: ¿cuál es la idea más significativa del discurso de Aristófanes en El banquete?
-Recuerdo que Aristófanes decía que los amantes no saben exactamente qué desean el uno del otro.
-Eso es solo lo que a usted le llamó la atención. Mencione la idea más importante del discurso.
-El mito del andrógino...
-No. Hágame el favor: piense antes de hablar. ¡Escurra su cabecita loca, que para algo la tiene!
-Los amantes ansían algo que no pueden nombrar con palabras, aunque hoy muchos crean...
-¡No! ¡Es evidente que no ha sido usted quien escribió esta monografía!
-Profesor, yo la escribí. Lo que pasa es que...
-¡Negativo! ¡No hay testigos! Es su palabra contra la mía.
-Pero señor...
-¡El Señor está en el cielo! ¡Responda! ¡Responda de una vez!

-Pero...
-¡Desembuchá hijo de puta! ¡Cantá o sos boleta!
-¡Yo escribí la monografía! ¡Fui yo! ¡Fui yo!
-.......Mmmm.....veo que confiesa su culpabilidad más rápido de lo que pensaba. ¿Desea contestar la acusación?
-No.
-¿No qué?
-No señor.
-¿Qué nota se pondría Regnasco?
-¿Qué nota cree usted que me pondría?
-¿Qué nota cree usted que yo creo que usted se pondría?
-¡¡Acá soy yo el que pregunta!!
-Bueno...podría ser...digamos...ocho
-Ahora retírese. La Junta deliberará sus fallos.
Caminé hacia el fondo del aula y reconocí el rumor intermitente y sordo de las pesadillas.
La Junta Docente deliberaba a media voz. Cuando la jefa de trabajos prácticos hacía una pregunta al adjunto, el rumor cesaba:
-¿A cuánto está el amor en Homero?- dijo.
-Un punto y medio- respondió el adjunto.
-¿A cuánto la doctrina estoica?
-Un punto.
-¿No había subido?
-No. La que subió es la epicúrea.
-Bien. Este tribunal emitirá su fallo -anunció el profesor-. La sentencia será pronunciada.
El rumor sordo nuevamente desbordó la sala.
-Silencio- chisté con un hilo de voz.
El jefe de trabajos prácticos se puso de pie.
-Regnasco:...tres- dijo con la parsimonia con que el croupier anuncia un pleno.
Quise levantarme pero las piernas permanecían aferradas al piso como dos estacas.
-¿Tres? ¿Pero...por qué?- exclamé desde el asiento.
-Ha sido aplazado por falsificación de monografía.
-Pero profesor....-repliqué en voz alta, para que todos pudieran oirme. ¡Hace dos meses que trabajo en esa monografía! ¡Usted no me ha dejado hablar! Además, no es señal de buena educación disparar tantas preguntas a quien se acaba de conocer.
-Oiga. ¿Cómo era su nombre?- preguntó el profesor.
-Regnasco.
-Créame que esto me duele más a mí que a usted, Regnasco. Cuente con mi colaboración para lo que necesite. Eso sí, le pido que pague con cambio chico.
-¿Quiere decir que podemos arreglar esto de alguna manera?
-Diez puntos menos tres: siete. Debe siete pesos a la universidad.
-¿Siete pesos? ¿De dónde voy a sacar tanto dinero?
-Suficiente Regnasco. La sentencia ha sido pronunciada. ¡Corra la justicia como impetuoso arroyo!
A mis espaldas oí que Molina celebraba discretamente mi aplazo, menos por falta de compañerismo que por aplicación al cálculo: había llegado a la conclusión de que los profesores debían saciar su organismo con una cuota necesaria de aplazos, cubierta la cual serían benevolentes con él.

Sentí un calor asfixiante. Quise huir pero mis piernas desaparecieron rápidamente bajo las llamas. Todo mi cuerpo fue muy pronto una llaga. El rumor creció en quejas y en estremecedores gemidos que terminaron por ensordecerme
.

lunes, 3 de octubre de 2011

¿Qué significa escribir?

Existe en la naturaleza humana una capacidad  tal es la de que nos expresemos a nosotros mismos, a nuestras ideas, a nuestras creencias, a nuestros sentimientos y a nuestros deseos.
Lo hacemos creando paisajes sonoros, que algunos buscamos desarrollar a través de la palabra y de las letras.
Es una experiencia singular, puesto que cada uno de nosotros, mira al mundo con la mirada filtrándose a través de cristales, que van variando de acuerdo a nuestras historias, nuestros estados anímicos, nuestra cultura y también nuestra inspiración.
De manera que escribir, crear historias, tiene para cada uno un significado diferente, siendo todos válidos.
Escribir, es ponerse en contacto con uno mismo. Con sus pasiones y con sus ideales. Es buscar la manera de dar música a nuestras imágenes.
La música se constituye a través de la articulación de los sonidos que elegimos para llamar a las cosas. Ponerles un nombre.
Existe una necesidad de dejar salir una parte de nuestra intimidad.
Surcamos nuestra mente y buscamos no sólo lo que decir, sino el modo en el que lo vamos a hacer.
Ponemos tono y ritmo a nuestras ideas.
Cuando nos proponemos escribir, ingresamos a los laberintos del ensayo y el error.
Todos los que escribimos, tachamos y borramos. Anotamos ideas que surgen como montañas, en las servilletas nobles de algún café.
Tratamos de atrapar sueños y ejercitamos nuestra habilidad con horas y horas de trabajo.  Horas de lectura, de pensar, de escribir y escribir torres y cataratas de palabras que puedan dar el sentido preciso a lo que queremos transmitir.
La escritura, es un arte. También es una aventura llena de sorpresas. Porque a través de ella, nos descubrimos a nosotros mismos.
Nos fascinamos  quedando prendados por placer o por horror de lo que ignoramos que somos capaces de expresar.                 
                                                  

La escritura sale de los mapas y esquemas mentales. Antes de acabar de escribir unas cuantas líneas, empiezan a aparecer nuevos caminos y senderos inesperados; imposible resistir a la tentación de viajar por alguno de ellos. Muchas veces la ruta que buscábamos se encuentra en uno de esos desvíos.

Mientras escribimos, a veces sucede que se nos revela una idea brillante, como si alguna voz nos la hubiera dictado o como si alguien nos estuviera llevando de la mano.

La escritura es juego pero no es azar. Tiene la virtud de un experimento y la magia del acto.

Cynthia Grinfeld
Coach Profesional –Especialista en Creatividad e Inteligencia Emocional
Facilitadora del desarrollo personal
Escritora

jueves, 7 de julio de 2011

Alianza por Gustavo Bedrossian

La escuché por años decir que no sabía qué le había visto. Su mejor argumento era que sólo necesitaba rajarse de la casa, donde se sentía agobiada por una madre viuda y posesiva.

Le llevó años -de vida y de terapia- reconocer que, si bien necesitaba a alguien para casarse y poder irse, por alguna razón lo había elegido a él. A él y no a otro.
Trató de quererlo, pero no pudo. Trató de armar una familia, un proyecto, una vida. Llegaron dos hijos, hermosos, afectuosos. Pero incluso esto le resultó insuficiente.
Él -en cambio- vio en ella la posibilidad de cambiar su historia. Una historia hecha de abandono, pobreza y privaciones. De infancia sin regalos, ni cumpleaños, ni navidades.
Se conocieron en Exactas a mediados de los setenta, y se casaron, sin ser conscientes de los por qué de cada uno.
No sé cómo habrá sido para el resto de los que los conocimos. Yo siempre tuve la impresión de que sus vidas habían encajado circunstancialmente. Que la cosa no duraría. Me imaginaba que eran como dos personas que coinciden en un vuelo a un destino lejano, que pasan muchas horas juntas, hablan, se cuentan cosas íntimas, se confiesan, se aconsejan. Y después, bajan del avión y no se ven nunca más. Esa experiencia no los convierte más que en fugaces compañeros de ruta.
Pero ocurre (muchas veces ocurre) que las cosas provisorias y temporarias, se convierten en permanentes y definitivas.



Pasaban los años, y seguían juntos. Peleaban. Peleaban mucho. Y trataban de reconciliarse. Hasta que llegó el día en que ella decidió dejarlo. Fue, sin dudas, después de una discusión. Que tal vez no haya sido ni la más amarga, ni la más fuerte. Ni la más violenta, ni la más hiriente. Simplemente habrá sido una discusión más. A los hechos tratamos de reconstruirlos entre todos los que estábamos en sus vidas, de alguna manera o de otra. Después de la pelea, él se fue a dormir. Era domingo a la tarde temprano. Ella juntó algunas cosas en un bolso sin que él se despertara. Y en el momento de salir de la casa decidió dejar las alianzas, que tenían grabados sus nombres y una fecha que nadie (excepto ellos) sabía qué representaba. Al apoyarlas sobre la mesa de luz de él, involuntariamente lo despertó. Él le preguntó qué hacía y, al comprender, se levantó de la cama y en el último de sus ataques de furia tomó el velador con violencia y comenzó a sacudirse. Ella no entendió qué ocurría, ni pudo ver que la pata de la pesada cama de algarrobo había aplastado el cable hasta destruir la cubierta. Sólo atinó a aferrarlo de los brazos.
Nadie podría aseverar con certeza cuál de los dos corazones dejó de latir primero a causa de la electrocución. No sé bien por qué, pero yo prefiero pensar que fueron los dos al mismo tiempo.

martes, 31 de mayo de 2011

Te regalo un cuento por Jorge Gonzalvo Díaz

Te regalo un cuento. Podía haber sido un paseo por el parque o una canción a medio hacer. Un capuccino en tu plaza favorita o un truco de magia sin ensayar apenitas. 
Pero no. Quería que fuera un cuento. No para después de hacer el amor ni para que nos echemos de menos. No para que suene el Adaggieto de la quinta de Mahler, ni nada por el estilo. Te regalo un cuento para que puedas hacerlo tuyo dibujándole una narizota, para que lo compartas con tu vecina de escalera o con tu gato. Para que elijas la banda sonora que te apetece que suene de fondo mientras lo lees. 
Yo tengo mis canciones para escribirte. Tú las tuyas para leerme.
Te regalo un cuento para que puedas llevarlo contigo, dobladito en el bolso, o entre las páginas de un libro de Benedetti. Para que cuando te enfades conmigo puedas estrujarlo y hacer con él una pelota de papel, arrojarlo por la ventana y mirar complacida cómo lo atropella un autobús. Para que lo fotocopies mil veces y le entregues una copia a quien más te apetezca. Para que envuelvas con él una manzana o para colgarlo en tu pared. Para que le claves alfileres los días en los que me matarías. O para apuntar encima del título el teléfono de tu banco.
Te regalo un cuento improvisado. De esos que empiezas a escribir sin pensar y que no sabes cuándo acaban. Te regalo esta noche y todas las demás. Te ofrezco mi sonrisa non stop, sin conservantes ni colorantes. Aun a riesgo de poder ser acusado de alevosía y nocturnidad, aunque puedan encontrarse muchos más agravantes.
Te dejo abierta la ventana para que te cueles, para que me espíes esta noche. Para que me veas sin que te vea. Para que me cuides un poco sin que yo lo sepa.
Te regalo una idea. El concepto más hermoso de complicidad, un escenario vacío en el que buscar la manera de encontrarse. Te regalo un cuento que habla de amigos y de sueños, de noches de verano pegajosas, de mí mismo mientras me imagino tu cuarto desde lo alto del cielo antes de lanzarme en picado sobre tu almohada. De kamikazes que se estrellan en tus brazos y que no vuelven a despegar, ni falta que les hace. 
Te regalo el kit completo de cariño, el maletín mágico con el que jugabas de niña a maquillar muñecas y cocinar guisos de plastilina mientras yo fabricaba dinamita con el Quimicefa. 
Te regalo un cuento indeterminado sin pies ni cabeza, sin trama ni desenlace final, sin argumentos y sin actores de reparto. Sin moraleja. Y si la tiene, que sólo tú la conozcas.
Lo único que necesitas es apagar la luz, cerrar los ojos y la puerta de tu habitación, no necesariamente en ese orden. Dejar que te lea al oído, olvidarte de las facturas y del telediario. Quererme un poco más que hace cinco minutos y hacérmelo saber, de alguna manera. 
Te regalo un deseo. Llenarte de unas ganas locas de reír y de que salgas corriendo en busca de una diadema bonita para el pelo. Que necesites llamarme y te encuentres pidiéndome que apague la luz, que cierre mi puerta y entonces, empieces a leer el mismo cuento que estás leyendo ahora. Y ojalá no podamos dejar de llamarnos cada noche, para contarnos el mismo cuento. Toda una vida.
Un cuento para llevarte de viaje y para leerle a tus hijos y a los míos, a tus nietos y a mi abuela. A las calles y a los parques.
Te regalo un cuento sin papel de colores ni un "espero que te guste". Sin aplicar el IVA y sin descuento por pronto pago. Un cuento que habla de ti y de mí, que pueda leerse cualquier día del año, a cualquier hora, sea cual sea tu estado de ánimo o tu sabor favorito de helado.
Te regalo este cuento. 

martes, 24 de mayo de 2011

Refugio por Gustavo Bedrossian

Al entrar a casa me hubieran dado ganas -como en las películas- de cerrar la puerta y apoyarme de espaldas sobre ella. Dejé las llaves sobre la mesa, me saqué los zapatos (antes que la campera) y encendí la estufa. Descalzo, fui al baño y abrí la canilla del agua caliente, y esperé. Esperé a que asomase y coloqué mis manos bajo el chorro, y esperé también al placer, que no tardó en llegar. Me lavé la cara y no me atreví a mirarme en el espejo cuando me secaba. Fui a la cocina y puse a hervir agua para un té. Nunca tomo té. Pero tampoco nunca había hecho lo que me tocó hacer esa noche. Tal vez el futuro, mi futuro, pudiera estar hecho de cosas distintas, de cosas que nunca. Tomé un saquito del único tipo de té que había en el frasco. Y puse en la taza el agua primero, como de pronto recordé que decía siempre ella, para que las hojitas de té no se quemen, y luego el saquito. Observé y esperé hasta que éste se hundiera en el agua caliente, y lo agité. No me acordaba de si me gustaría con azúcar o no. ¿Cuándo había sido la última vez que había tomado uno? Le puse un poco de azúcar, por las dudas un poco. Y rodeé la taza con las manos para que se me calentasen.No supe hacia dónde mirar y mientas tanto me di cuenta de la extraña sensación que sentía en mis pies descalzos a través de las medias que me separaban de las baldosas frías de la cocina. ¿Era frío? ¿Era calor? Busqué la calidez del parquet del living. Y no me decidía a sentarme. Me encontré dudando sobre qué sillón elegir. Me desplomé sobre el más cercano y me hundí en él. Me hundí también en el calor de la estufa que empezaba a sentirse. Me hundí en mi nostalgia. Me hundí. Y no temí no encontrar el fondo. Sabía que en algún lugar estaría y comenzaría el camino de vuelta. Hoy era tiempo de llorar quizás. Y por primera vez no tuve miedo de hacerlo. No tuve miedo. El miedo es para quien siente que tiene algo para perder. Estaba claro para mí que no era mi caso. Hoy era tiempo de hundirse. De entregarse al dolor. Y de esperar la inflexión. De esperar que del núcleo de mis células comenzaran a partir las instrucciones para volver, para salir. Veía mi tiempo como la proximidad a un equinoccio de invierno, cuando nos acercamos a la noche más larga y fría del año, pero sabemos que a partir de ese punto todo cambiará.

domingo, 1 de mayo de 2011

El túnel (fragmento) Ernesto Sábato 24/06/1911-30/04/2011

Fué una espera interminable. No sé cuanto tiempo pasó en los relojes, de ese tiempo anónimo y universal de los relojes, que es ajeno a nuestros sentimientos, a nuestros destinos, a la formación o al derrumbe de un amor, a la espera de una muerte. Pero de mi propio tiempo fué una cantidad inmensa y complicada, lleno de cosas y vueltas atrás, un río oscuro y tumultuoso a veces, y a veces extrañamente calmo y casi mar inmóvil y perpetuo donde María y yo estábamos frente a frente contemplándonos estáticamente, y otras veces volvía a ser río y nos arrastraba como en un sueño a tiempos de infancia y yo la veía correr desenfrenadamente en su caballo, con los cabellos al viento y los ojos alucinados, y yo me veía en mi pueblo del sur, en mi pieza de enfermo, con la cara pegada al vidrio de la ventana, mirando la nieve con ojos también alucinados.
(...)
A veces volvía a ser piedra negra y entonces yo no sabía qué pasaba del otro lado, qué era de ella en esos intervalos anónimos, qué extraños sucesos acontecían; y hasta pensaba que en esos momentos su rostro cambiaba y que una mueca de burla lo deformaba y que quizá había risas cruzadas con otro y que toda la historia de los pasadizos era una ridícula invención o creencia mía y que en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida. Y en uno de esos trozos transparentes del muro de piedra yo había visto a esta muchacha y había creído ingenuamente que venía por otro túnel paralelo al mío, cuando en realidad pertenecía al ancho mundo, al mundo sin límites de los que no viven en túneles; y quizá se había acercado por curiosidad a una de mis extrañas ventanas y había entrevisto el espectáculo de mi insalvable soledad.
(...)
Yo no decía nada. Hermosos sentimientos y sombrías ideas daban vueltas en mi cabeza, mientras oía su voz, su maravillosa voz. Fui cayendo en una especie de encantamiento. La caída del sol iba encendiendo una fundición gigantesca entre las nubes del poniente. Sentí que ese momento mágico no se volvería a repetir nunca. -Nunca más, nunca más- pensé, mientras empecé a experimentar el vértigo del acantilado y a pensar qué fácil sería arrastrarla al abismo, conmigo. 
"